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El campesino español y las autoridades españolas entran en guerra en un abrir y cerrar de ojos, por un quítame allá esas pajas. Nuestra historia está repleta de revueltas. El campesino sabe que si él es un campesino (ser) y hace su trabajo (hacer), debería tener. Las autoridades españolas están estancadas en SER. Tienen para poder ser y no tienen que hacer nada. También un grado o título en España es un SER y no hay ningún hacer. Así que no hay tener si no viene del campesino. Los dos ciclos, alterados, chocan.
La delincuencia juvenil y las vidas destrozadas en Occidente provienen directamente de las corrupciones de este ciclo.
A los niños en Occidente se les pregunta normalmente: ¿Qué vas a SER cuando seas mayor? Es una pregunta tonta y puede hacer que cualquier niño se suba por las paredes. Porque es la pregunta equivocada: da en el extremo incorrecto del ciclo.
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